Alemania se está desindustrializando. ¿Quién la reindustrializará? La primera economía de la zona euro perdió el año pasado más empresas industriales que nunca antes, según los datos recabados por el Instituto Económico Alemán (IW), y se encuentra atrapada en un trabalenguas que rima con la recesión. “Los números son alarmantes: en el peor de los casos, este el comienzo de la desindustrialización”, advierte la prestigiosa institución, que detecta una tendencia de cierres que afecta especialmente a las plantas productivas que requieren un alto gasto energético.
En 2022, Alemania registró una diferencia negativa de 125.000 millones de euros entre la inversión directa que la salía del país y lo que se invirtió en Alemania desde el extranjero. Los sectores que más economía consumen, como el químico o el metalúrgico, optan por levantar al extranjero plantas de producción, ante el encarecimiento de la cesta energética y la incertidumbre sur los suministros. Para reforzar la producción sería necesario invertir en nuevos activos y para ello, a su vez, el ‘stock’ de capital tendría que crecer.
Pero según cifras de la OCDE, l’inversion extranjera en Alemania en particular se ha derrumbado recientemente casi por completo: solo alrededor de 10.500 millones de euros se invirtieron en Alemania el año pasado y descendieron muy particularmente las inversiones de los vecinos europeos. Sí, debe ser fundamentalmente, según el diagnóstico del IW, a tres factores que hacen que Alemania se cada vez menos atractivo como sede de negocios: la escasez de trabajadores calificados y los altos costos laborales, que el 76% de las empresas industriales mencionan como principales obstáculos, los altos precios de la energía y la enorme carga burocrática.
Además de las carencias de oferta, están también las de demanda. Los pedidos industriales cayeron inesperadamente en abril un 0,4%, según la Oficina Federal de Estadística, y después de la caída del 10,9% de marzo. Los analistas contaban con un aumento del 3,0%. en abril y, en términos interanuales, los pedidos industriales cayeron un 9,9%. “Las empresas seguirán produciendo, pero no llegan tantos pedidos nuevos como de costumbre, por lo que no hay razón para aumentar la producción”, explica Holger Schmieding, economista Jefe de Berenberg.
“A la industria alemana esperan tiempos difíciles”, del economista de Commerzbank Ralph Solveen, que añade que “en la segunda mitad del año se mejora una reducción significativa de los pedidos que probablemente contribuyó a que la economía siga contrayendo » .
modelo en cuestion
Con el dato de clima de negocios del Insituto IFO y el indicador de sentimiento económico ZEW cayendo, todo apoya esa tesis fatal. Tampoco ayudan elementos como el Ley de Reducción de la Inflación Estadounidense, que perjudica a las ventas alemanas a Estados Unidos, o la progresiva desaparición del motor de combustión interna, con la que la economía alemana pierde un importante punto de venta único en su industria clave. El modelo económico alemán, basado en las exportaciones, sufrió graves tensiones durante la pandemia de las que no ha terminado de recuperarse y la demografía juega además en contra del sector secundario.
“Las condiciones de inversión en Alemania se han deteriorado recientemente debido a los altos precios de la energía y la creciente escasez de trabajadores calificados”, explica el economista de IW Christian Rusche, para quien “muchos problemas en su caso, incluidos los otros impuestos corporativos, la burocracia excesiva y una infraestructura en crisis, lo que ofrece cierto margen de maniobra”. «El Gobierno federal necesita urgentemente tomar contramedidas para garantizar que Alemania vuelva a ser la primera dirección para las inversiones extranjeras en el futuro», reclama, sumándose así a las sugerencias de l’grupo de asesores conocidos como ‘Cinco Sabios’, que acaba de Recomendar al Gobierno de Berlín organizar la cogida de 1,5 millones de inmigrantes al año si quiere mantener la producción industrial.
Monika Schnitzer, presidenta del consejo de expertos, lama apontalar la economía con una “cultura de acogida” encabezada por la nueva Ley de Trabajadores Cualificados. “Son necesarias oficinas de inmigración que no disuadan a los inmigrantes, sino que ofrecen un servicio”, ha señalado, para agregar que “no deberíamos exigir que los trabajadores calificados extranjeros hablen alemán, sino inglés”.
También llama a invertir más en educación y apunta como grave problema “el hecho de que uno de cada cuatro alumnos de cuarto grado no puede leer correctamente en la actualidad”. Asimismo, la República Federal, en su opinión, «no ha invertido en infraestructuras, está quedando atrás en la digitalización y ha comenzado demasiado tarde con la protección del clima».

