junio 17, 2024

El Banco de España espera un repunte de la inflación el año que viene y reajusta a la baja el crecimiento para 2024 y 2025

Los españoles soportaremos una inflación inusualmente elevada al menos hasta el año 2025. Ese es el pronóstico que figura en la actualización de las proyecciones económicas del Banco de España presentadas este martes. El organismo ha diluido el optimismo sobre la evolución de los precios en España que trasladó el pasado mes de junio y ha vuelto a revisar al alza sus previsiones de evolución del IPC armonizado con la Unión Monetaria tanto para este año, del 3,2% al 3,6%, como sobre todo para el que viene, del 3,6% al 4,3% con un pico puntual que podría alcanzar el 5% a mediados de año.

No ha cambiado su percepción sobre que algunos de los componentes que más están presionando a las economías domésticas en el contexto actual, como el precio de los alimentos, experimentarán una sólida moderación en los próximos meses, pero de junio a septiembre los analistas han percibido un incremento sustancial del precio de los carburantes y una tendencia al alza de los precios energéticos en su conjunto que ha llevado a los analistas del banco a modificar su visión sobre el futuro. También hay un componente estrictamente local, que es la previsible retirada a partir de enero de las medidas fiscales que han reducido artificialmente el coste de la factura de la luz y del gas para familias y empresas en los últimos dos años y que tendrá un efecto inflacionista en el momento en que se retire. El Banco de España interpreta que este efecto tendrá lugar en 2024 y que añadirá 1,5 puntos al IPC medio del año que viene.

La persistencia del episodio inflacionista que arrancó a finales de 2021, con el repentino encarecimiento del gas y la electricidad en las vísperas de la invasión rusa de Ucrania, y que se prolongará al menos hasta 2025 según las proyecciones del Banco de España tendrá impacto sobre el crecimiento económico. De hecho, la entidad ha decidido revisar a la baja sus previsiones de crecimiento para los próximos dos años. Según su nuevo cuadro de proyecciones, en 2024 la economía española crecerá un 1,8%, por debajo del 2,2% que se previó en junio; y en 2025 lo hará un 2%, también por debajo del 2,1% pronosticado inicialmente.

El servicio de análisis del Banco de España atribuye la mayor parte de este reajuste a la información sobre la coyuntura económica conocida de forma más reciente, que apunta a una desaceleración más acusada de la actividad, y a unos supuestos diferentes sobre el precio de la energía, el comportamiento de los mercados internacionales y el impacto del endurecimiento de los tipos de interés, y en menor medida a la revisión al alza del crecimiento del periodo 2020-2022 publicada el lunes por el INE, que restará 0,05 puntos de PIB a 2023, según sus estimaciones.

En concreto, fuentes del Banco de España atribuyeron este martes ese ajuste a que la política monetaria ya está teniendo efectos sobre la actividad y que la mayor parte de los mismos se manifestarán en el año 2024; a la previsible retirada de las medidas públicas de apoyo a familias y empresas el próximo mes de diciembre; a la ralentización global, que no se espera que remonte hasta bien entrado el próximo año; y a los crecientes precios de la energía que según sus estimaciones hará que a la altura de 2025 el precio del petróleo sea un 20% mayor que antes de la pandemia y el del gas cuatro veces más alto. Únase a esto que la aportación al crecimiento del sector turístico ya será marginal tras la potente campaña estival de este año y de ahí sale el ajuste a la baja del crecimiento que espera la institución dirigida por Pablo Hernández de Cos.

Como viene sucediendo en los últimos meses a cuenta de la compleja situación geopolítica mundial estas previsiones están amenazadas, además, por un serie de riesgos, que en la mayoría de los casos tirarían hacia abajo del crecimiento en caso de concretarse. La entidad menciona la incertidumbre sobre la actividad económica global, que este mismo martes el OCDE ya ha anticipado que se desacelerará de forma significativa, y también sobre el comportamiento de la economía china; los efectos de la transmisión del endurecimiento de la política monetaria; la evolución del conflicto en Ucrania; o la potencial aparición de efectos de segunda vuelta sobre la inflación, vía salarios o vía márgenes empresariales.

La foto actual de la economía española es de desaceleración. El Banco de España estima que la economía crecerá un 0,3% en el tercer trimestre del año, menos que el 0,4% del segundo trimestre, que a su vez fue también menor al 0,5% del primer trimestre. Con todo, la economía española sale mejor parada que la del euro que lleva en una situación de estancamiento desde el pasado verano.