La observación es bien conocida, se confirma año tras año: los paraísos fiscales concedidos a particulares y empresas resultan muy costosos para las finanzas públicas, sin que sea posible regularlos ni concluir que son plenamente efectivos. Así se desprende de una nota de veinte páginas del Tribunal de Cuentas, publicada el jueves 6 de julio. Titulada «Gestión y evaluación de los gastos fiscales» (otro nombre de las lagunas fiscales, es decir, todas las ventajas y reducciones fiscales vigentes en Francia), esta nota temática forma parte, junto con otras ocho, de la contribución del Tribunal a la revisión de gastos realizados por el Ministro de Economía, Bruno Le Maire, para preparar el presupuesto de 2024. A finales de junio, anunció que quería llevar a cabo “al menos 10 a 12 mil millones de euros en ahorros” en esta ocasión.
“No hay garantía de la calidad o idoneidad [des niches fiscales] a los objetivos definidos”, subraya la nota, que indica que en diez años, estos gastos se han disparado en más de 20.000 millones de euros. Las 465 lagunas fiscales existentes ascendían a 94.200 millones de euros en 2022, frente a los 72.100 millones de 2013, con un pico en 2018-2019, por el peso del crédito fiscal por competitividad en el empleo (transformado posteriormente en reducciones de cotizaciones a la seguridad social).
Por otro lado, el peso de las lagunas fiscales en relación con el PIB es solo ligeramente variable (3,6% el año pasado frente a 3,4% hace diez años). También están muy concentrados: 90% (en cantidad) de nichos en IRPF, Impuesto de Sociedades e IVA. “Estos gastos, que devuelven, como un hueco, el elevadísimo nivel de tributación en Francia, vienen a asfixiar la rentabilidad de los impuestos”, subrayó Pierre Moscovici, el primer presidente del Tribunal de Cuentas, el jueves. » Es una salida fácil».según él.
Y esto, aunque se trate de dichos gastos “contra”, por tanto incontrolable: nada pone dotación ni techo a las facturas de la financiación, al crédito fiscal a la investigación (CIR, 7.400 millones de euros en 2022), al crédito fiscal a la competitividad y al empleo (6.400 millones) o al impuesto crédito por el empleo de un empleado en casa (4.8 billones), por citar sólo los tres nichos tributarios tricolores más importantes. De los 465 dispositivos existentes, 24 cuestan al Estado más de mil millones de euros.
Una “serpiente de mar” de las finanzas públicas
O, “prácticamente no se prevé la efectividad de estos gastos”, recordó el Sr. Moscovici, pidiendo «una gestión mucho más rigurosa». Espera que las nuevas normas europeas que se supone que entrarán en vigor el próximo año ayuden integrando las lagunas fiscales en el indicador general de gastos. Así, para varios nichos (tipo de IVA reducido para la restauración comercial, por ejemplo), ni siquiera se conoce con precisión el número de beneficiarios.
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