julio 13, 2024

la falta de empleos sin cubrir se agrava… pese a los casi tres millones de parados

España roza los 2,8 millones de parados pero cada año quedan vacantes miles de puestos de trabajo ¿Qué está ocurriendo? En algunos casos la causa es la falta de cualificación; en otros, el envejecimiento de la población y, por lo tanto, de las plantillas, también la despoblación en determinados territorios o el escaso atractivo de las ocupaciones, bien por sus salarios, por sus interminables jornadas o por la escasa flexibilidad. Por unos motivos o por otros, el desajuste entre la oferta y la demanda afecta al grueso de las actividades en el mercado de trabajo, que sigue creando empleo, pero no sabe responder a las demandas de las empresas.

Oficialmente existe una brecha digital de más de 150.000 puestos sin cubrir, pero Cepyme avisa de que la cifra es «notablemente superior, debido a la complejidad de poder mediar dicha problemática entre las pymes». Así lo explica la organización que dirige Gerardo Cuerva en el informe «El reto de las vacantes en España» , en el que se refleja que este desequilibrio entre ofertan y demanda afecta a todos los sectores. Solo en la industria hacen falta 60.000 trabajadores, según la patronal. Las empresas no logran encontrar ingenieros, pero tampoco mano de obra cualificada, como soldadores o carretilleros para un sector económico que genera puestos de trabajo más estables y de mayor calidad.

Un problema acuciante

Explica la organización empresarial en este informe que «el mercado de trabajo adolece de un problema acuciante para las empresas» teniendo en cuenta, además, que España es, junto a Grecia, el país con la mayor tasa de paro de la Unión Europea, un 11,6%, según la EPA. Y alerta: «Es de importancia capital contener el agravamiento de la falta de mano de obra para el buen desempeño de las empresas, su mayor productividad y competitividad, así como para apuntalar los mimbres que permitan a las empresas atar el relevo generacional, ganar tamaño, ampliar el negocio y aumentar el empleo y, en este aumento de la fuerza de trabajo, reequilibrar las cuentas de la Seguridad Social por la vía del aumento del empleo y no de alza de los costes laborales«.

Cepyme hace hincapié en su informe en que la dificultad para cubrir vacantes deriva en una menor utilización de la maquinaria y de los bienes de equipo disponibles, lo que conlleva menor producción. Y que al mismo tiempo, explica que el envejecimiento de las plantillas, y su consecuencia de mayor absentismo, es uno de los motivos que está detrás del estancamiento de la productividad. Apunta la patronal que si esta hubiera seguido creciendo al ritmo medio del periodo 1989-2019, ahora la productividad sería un 8,5% mayor, lo que, a su vez, implicaría que el PIB anual podría ser unos 115.000 millones mayor de lo que es, «con la consecuente pérdida de actividad, salarios y recaudación tributaria», puntualiza.

Todas las empresas se ven afectadas por la escasez de mano de obra en el mercado, pero son especialmente las medianas las que más sufren cuando deben buscar trabajadores. Siete de cada diez pymes tienen problemas de falta de trabajadores y tan solo el 44% están activamente buscando más empleados debido a la falta de recursos para hacerlo. Estas tiran la toalla a la hora de buscar profesionales directamente por su incapacidad para tener éxito en el proceso. «Nuestras empresas, nuestra economía, no se pueden permitir que los negocios que pueden funcionar paren su actividad por no poder encontrar a los trabajadores que necesitan», asegura Gerardo Cuerva.

Tensiones salariales

Cepyme también recuerda que la poca disponibilidad de mano de obra para cubrir vacantes está produciendo tensiones salariales, con el consiguiente aumento de los costes salariales que ello implica, además de llevar a muchas pequeñas empresas a «canibalizarse» entre sí, «quitándose personal entre competidores y creando una inestabilidad generacional en el mercado».

Soluciones ministeriales

Por todo ello, la patronal asegura que «es urgente» abordar una reflexión sobre un problema que «aqueja al tejido productivo hasta en sus sectores más dinámicos y, dada la multitud de factores que lo producen, tejer soluciones multiministeriales». Aboga por reconsiderar las políticas activas y pasivas de empleo y redefinir las tareas de los servicios públicos de empleo, además de políticas específicas para la España vaciada y rediseñar los programas formativos en todos los niveles. «Es esencial estrechar la colaboración entre el sistema educativo y los interlocutores sociales», asegura.