Su hoja de ruta está lista. El martes 4 de julio, los interlocutores sociales hicieron público un programa de negociaciones en el que lograron ponerse de acuerdo casi por unanimidad, siendo la CGT la única organización que no lo validó. Las discusiones se abrirán sobre temas seleccionados a iniciativa de los empresarios y sindicatos o previa solicitud presentada por el ejecutivo. Todavía hay incógnitas, sobre el método y sobre el calendario, que podrían ser levantadas próximamente, durante una reunión en Matignon con representantes de empresas y trabajadores.
La “propuesta de agenda social” presentada este martes se divide en tres bloques. El primero cubre temas elegidos por los movimientos de empleadores y las confederaciones de trabajadores. Algunos archivos son nuevos o se acaban de seleccionar, como la gobernanza de los grupos privados de protección social y “potenciación de la carrera sindical”. Otros elementos destinados a monitorear la aplicación o ampliar el alcance de varios convenios interprofesionales nacionales firmados desde finales de 2020: teletrabajo, planes de previsión para no ejecutivos, valor compartido. Finalmente, uno de los puntos de la agenda corresponde a un ejercicio largamente planificado: la «Congreso» sobre el plan privado de pensiones complementario Agirc-Arrco, que debería ser renegociado para fijar varios parámetros.
El segundo capítulo de la agenda abarca temas que Emmanuel Macron había precisado, ya sea durante la campaña presidencial de 2022, o durante su discurso del 17 de abril: empleo de personas mayores, “Prevención del desgaste laboral”, “acompañamiento de la reconversión profesional”creación de una cuenta de ahorro de tiempo universal – con el objetivo de organizar el tiempo de descanso durante el curso de las carreras…
Destaca la CGT
En cuanto a la tercera y última parte, contiene «sujetos no arbitrados que son objeto de trabajo adicional». Una larga perífrasis para designar con modestia los temas sobre los que los actores presentan planes para no encontrar puntos en común, resultando las posiciones de ambos lados muy distantes, por no decir irreconciliables. Estos incluyen el seguro de desempleo. Los sindicatos y los empleadores deben desarrollar un nuevo «Congreso» sobre las condiciones de compensación, la vigente con vencimiento a fines de diciembre. Las negociaciones prometen ser duras porque las confederaciones de trabajadores quisieran dar marcha atrás en las reglas endurecidas por el gobierno, que los movimientos patronales rechazan, al igual que el ejecutivo.
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