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El mercado mundial de energía continúa expuesto a riesgos geopolíticos

El mercado mundial de energía continúa expuesto a riesgos geopolíticos

La inestabilidad en Medio Oriente mantiene en alerta a los mercados energéticos y aleja las perspectivas de una recuperación a corto plazo. La Agencia Internacional de la Energía advierte que las interrupciones en las rutas de suministro, los ataques contra infraestructuras y el riesgo de una nueva escalada militar podrían prolongar la incertidumbre hasta 2027.

El mercado mundial de la energía continúa expuesto a importantes riesgos geopolíticos, mientras el precio del petróleo vuelve a subir ante el temor de nuevas interrupciones en el suministro. El crudo Brent, utilizado como referencia internacional, superó los US$ 111 por barril, un nivel que podría situarlo en su cotización más elevada desde mayo si la tendencia se mantiene.

La advertencia parte de Fatih Birol, máximo responsable de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), quien sostiene que faltan condiciones propicias para prever una estabilización del mercado a lo largo de 2027. Sus palabras reflejan la inquietud de las instituciones energéticas ante la eventualidad de que diversos puntos de conflicto en la zona se agraven a la vez y repercutan negativamente tanto en el suministro de carburantes como en sus costes.

El estrecho de Ormuz, un punto crítico para el suministro mundial

Una de las principales preocupaciones de la AIE es la situación del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y por la que transitaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural antes de la guerra.

La importancia de este paso radica en que numerosos países productores dependen de él para transportar sus exportaciones hacia los mercados internacionales. Cualquier interrupción prolongada puede obligar a las compañías a buscar rutas alternativas, incrementar los costos logísticos y reducir la cantidad de combustible disponible para determinados compradores.

Durante un encuentro del sector energético celebrado en Londres, Birol advirtió que el estrecho ya había sido cerrado en una ocasión y que no podía descartarse que volviera a ocurrir. También manifestó su inquietud ante la posibilidad de que coincidan diferentes crisis en Medio Oriente, una situación que agravaría las dificultades para garantizar el suministro.

En las semanas recientes, el incremento de las agresiones a buques ha acentuado la inestabilidad en este corredor. Para las plazas financieras, el peligro va más allá de un bloqueo real de la navegación: la mera probabilidad de que esto suceda es capaz de encarecer las tarifas, alterar las estrategias mercantiles y elevar el costo de las pólizas de carga.

Por este motivo, la trayectoria de la disputa y la protección de los corredores marítimos continuarán siendo elementos clave para pronosticar la evolución del crudo en el transcurso de los siguientes meses.

El encarecimiento del petróleo responde a las fricciones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán

El ascenso de las tarifas responde, parcialmente, al miedo ante una escalada renovada entre Estados Unidos e Irán. Las muestras de apresto para otro ciclo de hostilidades y los amagos públicos lanzados hacia Washington han acrecentado las dudas acerca de la estabilidad en dicha zona.

El conflicto también tiene implicaciones para otros países productores. Arabia Saudita ha afrontado ataques mortales atribuidos a milicianos hutíes respaldados por Irán, de acuerdo con la información del texto original. Estos episodios han afectado los envíos de petróleo y llevaron al reino a cancelar una importante conferencia para inversores que estaba prevista para finales de octubre.

La combinación de amenazas militares, ataques contra infraestructuras y dificultades logísticas genera un escenario complejo para los compradores de energía. Incluso cuando las exportaciones continúan, las expectativas de una posible escasez pueden impulsar las cotizaciones antes de que se produzca una reducción significativa de la oferta.

El comportamiento del Brent evidencia dicha vulnerabilidad en el mercado. Pese a que el crudo no ha llegado a los US$ 200 por barril que ciertos expertos pronosticaban al estallar el conflicto, su trayectoria sigue supeditada a los reportes sobre logística, extracción y protección.

Aun así, la cotización de referencia no basta para reflejar la magnitud del problema en su totalidad. Con el propósito de dimensionar su impacto financiero, resulta indispensable analizar asimismo el valor de los carburantes procesados, el abastecimiento de mercancías derivadas y los obstáculos con los que tropiezan los sectores productivos que los utilizan.

Los flujos de petróleo se recuperan, pero persisten los riesgos

Pese a la inestabilidad regional, el suministro de petróleo procedente de Medio Oriente no se ha detenido por completo. Datos de la firma de análisis Kpler, publicados el martes, situaron la media móvil de siete días de los flujos de crudo de la región por encima de los niveles anteriores a la guerra.

La cifra, que incluye los envíos a través del estrecho de Ormuz, el mar Rojo y el golfo de Omán, superaba los 24 millones de barriles diarios. Este volumen indica que otras vías de transporte y los ajustes logísticos han contribuido a sostener las exportaciones.

No obstante, el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz continúa muy por debajo de sus niveles previos al conflicto. La recuperación de las exportaciones sauditas mediante oleoductos ha ayudado a compensar parte de esa caída y a moderar la presión sobre los precios internacionales.

Estas opciones cobran relevancia debido a que facilitan el traslado de una fracción del crudo sin la necesidad de depender de forma exclusiva de los trayectos marítimos más vulnerables. A pesar de ello, su volumen operativo es acotado y no logra suprimir la fragilidad de la red frente a futuras ofensivas o trabas logísticas.

La diferencia entre los volúmenes exportados y la seguridad del suministro también explica por qué los mercados siguen bajo presión. Que el petróleo continúe llegando a los compradores no significa necesariamente que las condiciones hayan vuelto a la normalidad ni que las rutas puedan operar sin interrupciones.

El diésel y las refinerías agravan la preocupación energética

Birol alertó que fijarse solo en la cotización del petróleo puede brindar una perspectiva parcial de la coyuntura. Tanto los usuarios como las compañías consumen primordialmente carburantes procesados, tales como la gasolina y el gasóleo, cuyas tarifas asimismo están supeditadas a los gastos de distribución, las reservas disponibles y el potencial de refino.

Según el director de la AIE, el valor del diésel se había multiplicado por dos en comparación con las cifras previas a la contienda. A los estragos derivados de la crisis donde interviene Irán se unen las consecuencias de las ofensivas contra instalaciones petroleras rusas, factores que han colaborado en la presión sobre el mercado de los derivados del petróleo.

El momento resulta especialmente delicado debido a la proximidad de una temporada en la que el consumo de diésel suele incrementarse. Dicho combustible resulta esencial para el transporte de mercancías, el sector industrial, las labores agrícolas y múltiples procesos logísticos. Asimismo, una subida prolongada en sus tarifas podría repercutir en los gastos de fabricación y, en consecuencia, encarecer los valores finales de diversos productos y servicios.

Además, varias grandes refinerías tienen previsto realizar trabajos de mantenimiento. Cuando estas instalaciones reducen temporalmente su actividad, la capacidad disponible para procesar petróleo disminuye y puede resultar más difícil responder a un incremento de la demanda.

La confluencia de tales circunstancias acrecienta la inquietud entre los gestores energéticos. Aun cuando el abastecimiento de petróleo consiga preservarse con cierta estabilidad, una potencia de refino acotada es capaz de desencadenar desabastecimientos puntuales y sostener altos los costes de ciertos carburantes.

La AIE mantiene abiertas las opciones para liberar reservas

Ante la eventualidad de nuevos cortes, los socios de la Agencia Internacional de la Energía disponen de mecanismos para suavizar el impacto de una crisis. Birol apuntó que las 32 naciones que conforman la institución se encuentran preparadas para valorar la puesta en circulación de mayores reservas estratégicas en función de lo que la situación demande.

Durante el mes de marzo, los socios pactaron una descarga excepcional de 400 millones de barriles de crudo con el fin de ayudar a calmar el mercado. De acuerdo con los datos mencionados por Birol, cerca del 80 % de dicha cantidad ya se había sumado a la oferta, al tiempo que el volumen restante seguía a la espera de ser distribuido.

El director de la AIE también indicó que los países miembros disponían de aproximadamente 1.600 millones de barriles en reservas. Estas existencias están concebidas para responder a situaciones excepcionales en las que las interrupciones del suministro amenacen la seguridad energética.

La liberación de crudo almacenado tiene el potencial de incrementar de manera transitoria la oferta existente, disminuyendo así parte de la presión alcista sobre las tarifas. A pesar de esto, constituye un recurso de contingencia y no una respuesta permanente frente a las dificultades que genera un enfrentamiento prolongado.

La recuperación del mercado dependerá, en última instancia, de la evolución de las tensiones geopolíticas, la seguridad de las rutas marítimas, la capacidad de producción y refinación y la continuidad de las exportaciones.

Las advertencias de la AIE apuntan a un panorama de incertidumbre que podría extenderse hasta 2027. Mientras persistan los riesgos en Medio Oriente, el mercado energético seguirá expuesto a cambios bruscos en las cotizaciones y a dificultades que podrían repercutir en los costos de transporte, la actividad industrial y el gasto de los consumidores. La disponibilidad de reservas ofrece un margen de respuesta, pero una recuperación sostenida requerirá condiciones de seguridad y estabilidad que todavía no están garantizadas.

Por Valeria Pineda

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